lunes, 17 de enero de 2011

CUZO - Amor Y Muerte En La Tercera Fase (2008)


01. Medium
02. Escalera roja
03. El hijo
04. El miedo es lo que mata
05. Lluvia de sapos
06. Circulo de la droga
07. Huertas solares
08. Tras la puerta











¿Qué tienen en común el cine giallo de Dario Argento o Lucio Fulci, la lisérgica instrumental, el rock y la experimentación? Cuzo es la respuesta. O lo que es lo mismo, tres curtidos señores barceloneses (miembros de bandas como 12twelve, Warchetype, Lords Of Bukkake...) dejándose influenciar por el sonido de bandas como Earthless, Zombi, Mammatus o Stinking Lizaveta, practicando un rock pesado, progresivo, experimental con ciertos aires jazzeros, ayudados de una buena ristra de pedales y sintes analógicos, creando unos momentos... Uff... Todos los temas tienen su punto, pero yo siento especial debilidad por el quinto corte Lluvia De Sapos, tenías que ver que cara se me pone mientras suena en mi reproductor de CD... Lo que son capaces de hacer estos tres tíos. No he tenido ocasión de verles en directo, pero sí algunos vídeos grabados en una de sus actuaciones, y salta a la vista la soltura con la que Iván y Jaime alternan las cuerdas y las teclas, recreando perfectamente la atmósfera de la grabación, e incluso superándola si cabe. Necesitas este disco, no te digo más.


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domingo, 16 de enero de 2011

Bajo, carácter y personalidad

Uno de los clichés más usados en el mundo, cuando se habla de rock, es la imagen de un tío sosteniendo una guitarra. Los anuncios siempre ponen a un lelo supuestamente tocando la guitarra (y peor aún: ¡con el pelo corto!), muy de vez en cuando lo ponen tocando la batería. Pero nunca tocando un bajo.

Gracias al bajo (eléctrico o acústico) las canciones tienen carácter y personalidad. Y si aparte de eso, el bajista es un hombre (o mujer) de CARÁCTER, los resultados son hipnóticos. Todos tenemos nuestros favoritos. A veces ni nos hemos enterado de lo que hace, sólo sabemos que toca un tema de cierto grupo. Si estás acostumbrado a consumir deprisa, párate un momento, y ya que te sabes todos los temas al derecho y al revés, ahora escucha tratando de poner especial atención en el bajo, en el bajista, en el matiz y el tono que le da al tema.

El bajo es similar en apariencia y construcción a la guitarra, pero con un cuerpo de mayores dimensiones,un mástil
de mayor longitud y escala y, normalmente, cuatro cuerdas afinadas según la afinación estándar del contrabajo.

Hoy en día hay muchos que sólo acompañan, que sólo llenan huecos, cumplen y ya. No es el caso de estos cuatro. Seguro que admiras a Geddy Lee, que le has dedicado algunas pajillas a D'Arcy, que tienes el mal gusto de poner algún que otro CD de Sting en tu reproductor de música, que reconociste a Billy Sheehan apoyando a Steve Vai y que Les Claypool te inspiró para formar tu primer grupo. PERO aquí expondré 4 bajistas con sello propio y carácter que vale la pena recordar o conocer. Así que, si tienes una gran colección de CDs y DVSs con mejores bajistas que los que a continuación mencionaré, pues felicidades tío, déjame un comentario y acúsame. Las siguientes 4 cuerdas cumplen con los requisitos de: sello, gusto, tocan o tocaron rock (no jazz, ni funk-cumbia-ska, ni polka) y sus discos están de rebajas en las tiendas de importación.


 1  Empecemos con Dios (es decir, LEMMY de Motörhead). Lemmy no sabe tocar jazz, no le importa ser seleccionado para acompañar a Robert Fripp en una gira por Europa. Pero Lemmy sabe tocar rock and roll, respira y transpira rock and roll. Empezó oyendo a MC5 y copiando sus temas (muy básicas) como (Call me) Animal. Por azares del destino entró a Hawkwind, pero el joven Lemmy no tenía esa "maestría" que se requiere para acompañar e improvisar a lado de cosas como Nik Turner. Hawkwind era un viaje por el espacio, era improvisación y drogas. El rollo de Lemmy es más rock and roll, menos concepto y... las mismas drogas. Cuando salió de Hawkwind y empezó con Motörhead, distorsionó su sonido. Si te enfrentas por primera vez a Motörhead es probable que digas: "tío, esto es puro ruido". Sólo es rock and roll muy electrificado y sin delicadezas. Si tus orejas sólo han escuchado la radio, tardas en digerirlo. Pero cuando ese Rickenbacker con la leyenda "Born to Lose" te atrapa... jamás te suelta. Aparte de la voz de traga-vidrios, el sonido del bajo en intros como las de Iron Fist o (Don't need) Religion hacen que Motörhead tenga ese sello característico que ninguna otra banda tiene. Lo escuchas y dices "es Motörhead... a huevo". Discos recomendados: Iron Fist, No Sleep 'til Hammersmith, Ace Of Spades.



 2  En los 70 eran comunes los power-trios. El bajista tenía que llenar muchos huecos a la hora de los requintos, algunos recurrían a los acordes y, a partir de la década de los 80, a los slaps. Otros, como MEL SCHACHER de Grand Funk Railroad, recurrían al gusto (obtenido en su banda previa, ? & the Mysterians, aquellos de 96 tears), al volúmen (Grand Funk ostentó muchos años el liderazgo en cuanto a decibeles) y a la decisión de que su bajo sonara simplemente a un gran bajo. No a teclado, no a guitarra, no a trombón, sólo a bajo eléctrico. Si alguna vez alguien te pregunta: ¿quién tiene el sonido de bajo rockero en toda su expresión?, sin duda, la respuesta es Mel Schacher. Un gran colchón donde el baterista y el guitarrista podían descansar, confiar, nunca caerse, cagarla si querían, tirarse a alguna chica o comer viendo la TV... no importaba, el bajo posturopédico de Schacher aguantaba eso y más. Era tan honorable que sabía dónde callarse (¡ya no hay de esos!). Tan elegante que sólo tocaba una nota ahí donde un novato se hubiera atascado. Amablemente cedía el paso para después HIPNOTIZAR. Como una cobra se movía en la melodía. Sin prisa dejaba pasar los minutos para después... ¡¡¡zasca!!! inyectar el veneno cuando menos lo esperabas. Grand Funk ha sido muy menospreciado y eso está bien. Gracias a eso, el bajo de Mel aún guarda cosas que se pueden aprender y disfrutar. Discos recomendados: Survival, Phoexix y, claro, Grand Funk (mejor conocido como El Rojo).



 3  Ya en terrenos "finos" es justo y necesario incluir a JOHN PAUL JONES. No se necesitan historias, ni anécdotas, ni tarjetas de presentación. En un imaginario casting de bajistas, no tendría que hacer fila, ni esperar, ni entregar un curriculum de 40 hojas. Sólo tendría que decir dos palabras: LED ZEPPELIN. En la próxima sonda que recorra el espacio en busca de amazonas-extraterrestras, debemos incluir The Lemon Song, para que esas chicas crean que todos los terrícolas somos tan talentosos como él. Cuando se den cuenta de que no es así, ya habremos saciado nuestros más bajos instintos (incluso hasta podríamos llevar a cabo las travesurillas esas con peces muy de Zeppelin). Y que acaben con la humanidad de una vez al verse engañadas. Jo. Que empiecen por Washington y sigan por la Cámara de Diputados. Imagínate que John Paul Jones debía soportar a Bonzo y a Page (y en algunas grabaciones, parece lo opuesto: Bonzo, Page y Plant hacían un "marco a la medida" para disfrutar a Jones). Era la imagen de otro cliché: ese de "el bajista excelente pero reservado, que no habla en las entrevistas" como John Entwistle en The Who. Estoy de acuerdo con que "el rock" es rebeldía, desmadre, quebrantamiento de reglas, actitud, burlarse de lo conformista y estúpido pero... algunas veces... también es MÚSICA Y MAESTRÍA. Escúchate todo el álbum II de Zeppelin. Ya sabes cómo cantaba Plant, ya intentaste sin éxito tocar el riff de Whole Lotta Love en la guitarra. Ahora, sigue a Jones. ¡Hoy es cuando!



 4  La música actual apesta. En buen momento para regresar a los clásicos en lo que sale algo bueno y que valga la pena. Y precisamente por eso hablaremos ahora de PAUL McCARTNEY. No sé qué decir de este ñor (Sir, en inglés) que no se haya dicho ya. Sólo que, como dice un tema de no sé quién: "el tiempo pasaaaaaa y no te puedo olvidaaaaaar". No conozco un beatlemano que no haya soñado con él. Además: tocar la bellísima línea de bajo en Silly Love Songs y ¡¿¡cantar al mismo tiempo!?! Sólo un natural, un maestro, un dotado, un cabrón. Fue el bajista de la "mejor banda del mundo" (ahí es ná). Escucha cualquiera de sus discos con los Beatles o hasta el Wings, Greatest Hits. Un placer. Y todos le dan su lugar: desde Tony Levin hasta Geezer Butler.

sábado, 15 de enero de 2011

ISIS - Wavering Radiant (2009)


01. Hall Of The Dead
02. Ghost Key
03. Hand Of The Host
04. Wavering Radiant
05. Stone To Wake A Serpent
06. 20 Minutes/40 Years
07. Threshold of Transformation












Sin lugar a dudas nos encontramos ante su mejor trabajo en años. ¿No me crees? Pínchate este álbum, seguidamente el Panopticon y el In The Absence Of Truth y verás como me das la razón, como comienzan a saberte poco. Puede que una de las razones sea el hecho de que sus miembros ya no viven desperdigados por los USA, lo que les ha ayudado a currarse mejor los temas, cara a cara, antes de entrar en el estudio. Puede que otra sea que han conseguido un sonido mucho más cálido, potente, intenso y orgánico. Continúan donde lo dejaron en el anterior disco, pero yendo más allá, cogiendo además elementos olvidados de su pasado. Wavering Radiant bascula entre la rabia y la pesadez, y la melodía, el sentimiento y la delicadez, agresivo y elegante a partes iguales. Es algo más orquestal que sus antecesores y se percibe más interacción, más química entre los instrumentos. Siete temas donde se llega a momentos de auténtico clímax, imposible de explicar con palabras, con Jeff Caxide y esos solos de bajo empapados de chorus y delay marca de la casa, con las guitarras de Aaron Turner, Michael Gallagher y Clifford Meyer compenetrándose como nunca antes, con las baterías grooves de Aaron Harris y los indispensables teclados del citado Meyer. Y para rematar, Adam Jones de Tool colaborando en tres de los temas.


ISIS - Wavering Radiant (2009)
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viernes, 14 de enero de 2011

Década de 1970: preludio a la pesadez 1/5

  • 13 de febrero de 1970: lanzamiento del álbum debut de Black Sabbath.
  • 13 de febrero de 1971: Black Sabbath llega a disco de oro en Estados Unidos.
  • Diciembre de 1975: Judas Priest graba Sad Wings of Destiny.
  • 28 de octubre de 1978: Kiss Meets the Phantom of the Park se transmite en la NBC.
  • 11 de diciembre de 1978: Última función de la gira de Ozzy Osbourne con Black Sabbath.

El heavy metal cobró vida justo en el momento en que la salvación de la generación anterior, el rock and roll, pasaba por una desintegración espantosa. Cuatro muertos en un concierto gratuito de los Rolling Stones que se celebró en la pista de carreras de Altamont, en diciembre de 1969, habían conmocionado a la comunidad rock y dejado a la cultura juvenil desilusionada con los ideales pacifistas. Luego, mientras Black Sabbath entraba en las listas de discos más vendidos, en abril de 1970, Paul McCartney impresionó al mundo anunciando la disolución de los Beatles. En vez de reconfortar a su público en un mundo incierto, los gigantes del rock como Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jimi Morrison morirían de sobredosis de drogas en menos de un año.

Una hippy disfrutando de la música y la atmósfera en  Knebworth rock festival, 1978 (foto Evening Standard/Getty Images).

Poco después de que John Fitzgerald Kennedy, Robert F. Kennedy y Martin Luther King fueran alcanzados por las balas de los asesinos, también los inventores del rock and roll caían por excesos ingenuos. Cansados y frustrados, los miembros de la "generación del amor", los que habían creado una contracultura, abandonaban las ciudades en manadas, regresando a sus pueblos natales, dirigiéndose a las colinas; cualquier cosa con tal de exorcizar las pesadillas comunitarias de una utopía fracasada. Era el fin de los 60 y de todo lo que esa década representaba. Mientras los "niños de las flores" abrían paso con su oposición a la violencia al militante partido de las Panteras Negras, a las masacres en el campus universitario de Kent y a las revueltas callejeras, cada vez más violentas, protagonizadas por estudiantes desencantados en París, Berlín e Italia, en todas partes morían las viejas esperanzas y eran reemplazadas por un nuevo pragmatismo.

Black Sabbath parecía prosperar en ese clima adverso, y jamás pretendía ofrecer respuestas, más allá de lo ocasional exhortación a amar al prójimo. Aunque la leyenda suele retratarlos como los flacuchos y desamparados, el disco debut de la banda llegó enseguida a los primeros diez discos más vendidos de Gran Bretaña y se mantuvo en ese puesto durante varios meses. La primera gira americana, planeada para el verano de 1970, fue cancelada con motivo del juicio por asesinato al clan Manson. En Estados Unidos había un clima extremadamente hostil hacia los hippies peligrosos. De todas maneras, aquel disco debut también llegó a los primeros puestos de las listas estadounidenses y vendió más de medio millón de ejemplares en su primer año.

BLACK SABBATH en 1978

Vertigo Records se apresuró a obtener más material de sus necesitados y misteriosos conscriptos, interrumpiendo la gira eterna de Sabbath para otra sesión de grabación en septiembre de 1970. Después de un intento ensayo, como era habitual, y con un impulso creativo intensificado, la banda se presentó dos días más tarde con el poderoso Paranoid, su álbum más vendido y hogar de algunas de las canciones más características de Sabbath, como War Pigs, Paranoid y Iron Man.

Si bien Paranoid conservaba el espíritu evocador de Black Sabbath, las temáticas del segundo álbum eran menos místicas y más tangibles. Obsesionado con el daño y la pérdida de control, Ozzy Osbourne, con una voz quejosa, gime sobre los padecimientos de la drogadicción en Hand Of Doom, sobre la guerra nuclear en Electric Funeral, y sobre la conmoción de las batallas en Iron Man. Al igual que la hipnótica pista que daba título a Black Sabbath, el alma de Paranoid también surgía de una canción con insinuaciones al ocultismo, Walpurgis, cuyas poderosas imágenes hablaban de "witches at black masses" (brujas en misas negras) y "sorcerers of death's construction" (hechiceras de la construcción de la muerte). De todas maneras, cuando se grabó para Paranoid, la canción fue ligeramente modificada con el nombre de War Pigs, un cataclísmico himno antibélico que acusaba a los políticos de enviar a los jóvenes y a los pobres a hacer el trabajo sangriento de bancos y naciones.



Sabbath estaba adquiriendo experiencia no sólo en el aspecto musical sino como portavoces generacionales. Geezer Butler, letrista de Sabbath, comenzaba a darse cuenta de que si quería aportar un cambio a la música debía enfrentarse a la fealdad en el frente de batalla. Las nuevas canciones de Black Sabbath buscaban paz y amor; no en las flores de Donovan y Jefferson Airplane, sino en la dura realidad de las guerras y los hornos humanos. Ozzy Osbourne transmitía esas letras como si estuviera en trance, leyendo mensajes de verdad escritos en el cielo.

La revista Billboard anunció alegremente que Paranoid "promete ser tan grande como el primer disco" y, por cierto, las canciones Paranoid y Iron Man estuvieron cerca de entrar en la lista de los cuarenta singles más vendidos en Estados Unidos. Daba la impresión de que todos los cambios musicales de los 60 habían tenido lugar únicamente para abrir el camino a las duras profecías de Sabbath. Compuesto, según se dice, en menos tiempo de lo que llevaba interpretarlo, el frenético tema de tres minutos Paranoid lanzó el segundo álbum de Sabbath al número uno en las listas británicas y al ocho en Estados Unidos.

Mientras la jerarquía del rock and roll implosionaban a su alrededor, los espectadores quedaban abrumados por la intuición de que Black Sabbath estaba dando comienzo a una era musical completamente nueva. "Paranoid es un ancla -dice Rob Halford, vocalista de Judas Priest, en aquel entonces una banda local de Birmingham-. Lo sujeta todo dentro del movimiento del metal en un sólo disco. Está todo allí: los riffs, la interpretación vocal de Ozzy, los títulos de las canciones, el tema de las letras. Es un momento clásico de definición".

BLACK SABBATH. Foto tomada durante el tour Paranoid en enero de 1971.

No pasó mucho hasta que Sabbath se encontrara con ocupas viviendo en su inmenso espacio sonoro. Inspirados acólitos, con contratos discográficos para un sólo disco mientras recorrían el circuito de los centros estudiantiles universitarios, produjeron algunas réplicas sísmicas tempranas y de corta duración después de la gran explosión. El estrafalario grupo Flower Travelin' Band, de Japón, y el tosco Clumsy, de la República Sudafricana, llegaron a grabar versiones de las canciones de Black Sabbath ya en 1970, cuando el vinilo de los discos originales aún estaba secándose. Otros sintieron la motivación de imitar a Sabbath por la perspectiva de ganar dinero rápido. Un álbum de Attila, de 1970, presentaba al joven cantante de Long Island, Billy Joel (que en aquel entonces era crítico de rock y ocasional paciente psiquiátrico), ataviado con un uniforme bélico mongol, tocando un Hammond B3 a alto volumen y con un ritmo de rock duro, maltratando los oídos con las canciones Amplifier Fire y Tear This Castle Down.

Portada del disco Anywhere (1970) de los Flower Travellin' Band.
Los covers del disco: Black Sabbath, el 21st Century Schizoid Man de King Crimson
y una alucinógena versión del Louisiana Blues de Muddy Waters que dura más de quince minutos.

Antes de Black Sabbath, la palabra "heavy" (pesado) se había referido más a un sentimiento que a un estilo musical determinado, y en la jerga hippie describía cualquier cosa que fuera intensa y potente. Jimi Hendrix y los Beatles componían con frecuencia canciones que apuntaban a un break pesado, un puente entre melodías que trataba de unir ideas y emociones en conflicto. El "metal" en "heavy metal" o "metal pesado" aportaba una resistencia férrea a esa lucha, una inquebrantable fortaleza temática que aseguraba la tensión y la emoción desinhibida. Como había ordenado Black Sabbath, el heavy metal era un complejo remolino de neurosis y deseo. Dotado de una fuerza inflexible de engañosa sencillez, el género poseía un apetito omnívoro por la vida.

En cuanto a las palabras concretas: el escritor beat William S. Burrough bautizó a un personaje de su novela Nova Express, de 1964, como "Uranium Willy, el chico del metal pesado". El crítico Lester Bangs, uno de los primeros y más cultos defenseores de Black Sabbath, aplicó más tarde ese término a la música. Anteriormente, "metal pesado" era una terminología bélica del siglo XIX que se utilizaba para describir el poder de fuego, mientras que en química designaba elementos recién descubiertos de alta densidad molecular. Cuando John Kay, de Steppenwolf, autor de la canción Born To Be Wild, aullaba sobre el "heavy metal thunder" (trueno de metal pesado), en 1968, sólo describía el rugido de las motocicletas. Sin Black Sabbath, la frase era un accidente poético, la hueca profecía de mil monos aporreando máquinas de escribir en busca de una Biblia.

Son muy escasas las piedras que un investigador podía levantar en busca de precedentes para definir la manera tan completa en que Black Sabbath generó y encarnó un comienzo nuevo y revolucionario. Otro sospechoso en la cuestión de la paternidad del heavy metal, Jimi Hendrix, negó astutamente toda responsabilidad. Cuando un periodista lo interrogó poco antes de su muerte, el visionario de la guitarra eléctrica dio un paso al costado y proclamó que el heavy metal era "la música del futuro".

jueves, 13 de enero de 2011

ADRIFT - Monolito (2008)


01. Bezorcana's Bells
02. The Big Voice
03. Falling Towers
04. Interlude
05. Scar Thunder
06. Find Your Own Hell
07. Mash
08. Worm
09. Monolito










Despacito, sin prisas pero sin pausas, así avanzan estos jefazos madrileños, cada vez con más fuerza, con pasos de luchador de sumo. Unos doce años en esto y tras una demo, un single, un MCD y la participación en el Four Ways Split CD Waterloo, en 2008 al fin vio la luz este su álbum debut de la mano de Underhill, sello que al poco tiempo desapareció y el CD no tuvo la distribución y promoción que se merecía. Afortunadamente Alone los acogió en su seno y rescató esta obra maestra y es entonces el encargado de remediar lo comentado antes; además de tener en sus planes el editar su próximo disco. Monolito es una masa rocosa de gran tonelaje, compacta, pesada, sin fisuras... Un compendio de nueve temas en los que se dan cita creatividad, complejidad, virtuosismo, fiereza, brutalidad. Así como variadas y dispares influencias, entre las que destaca su lado más oscuro, tanto por la cantidad de riffs blackmetaleros y deathmetaleros vieja escuela como por la atmósfera general del álbum. Para rematar, el album ha sido masterizado en los TailorMaid Studios de Suecia por Peter in de Betou (Nasum, Marduk, Enslaved...).


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miércoles, 12 de enero de 2011

Biografías: Led Zeppelin

"En el concierto de Led Zeppelin, el resultado pretendido pareciera ser la creación de energía en los ejecutantes y el público. Para que esa magia tenga éxito es preciso que toque las fuentes de la energía mágica, y eso puede ser peligroso". Las palabras son de William Burroughs, del artículo La Magia Del Rock. El psicotrópico autor lo escribió después de asistir a uno de los recitales del grupo en febrero de 1975 en el Madison Square Garden, de Nueva York.

Cinco años después, la imagen de John Bonham ahogado en su propio vómito tras una larga juerga con su chofer, parecía confirmar el sentido oscuro de la cita mencionada. ¿Sería que el poder de sortilegio de Led Zeppelin se cobraba su precio con la vida de Bonzo? Para la prensa amarillista, gustosa de ensañarse con lo oculto y escabroso, todo calzaba. Era el fin de una banda que jugueteaba con lo oscuro, desde las interpretaciones de la letra de Stairway To Heaven , pasando por las misteriosas runas de la portada del Led Zeppelin IV, hasta accidentes y muertes rondando a sus integrantes. 

LED ZEPPELIN. De izquierda a derecha: John Paul Jones, John Bonham, Jimmi Page y Robert Plant.

Pero lo que Burroughs insinuaba era que la oculta fuerza conjurada por los Zep en escenarios y álbumes no era más que energía musical llevada hasta la cima en 12 años de carrera. Al menos eso es lo que preferimos entender. ¿Pactos con Satanás, brujerías varias? Solo especulaciones baratas.

Lo real, lo tangible en Led Zeppelin fue su rock alimentándose de un profundo blues, denso, superlativo y poderoso. Esta música tuvo que viajar desde el Delta del Mississippi hasta Inglaterra para mutar en lo que la banda generó. Y no podía ser de otra manera: Jimmi Page y John Paul Jones eran desde antes dos de los músicos de sesión más cotizados y respetados del Reino Unido, que actuaron de soporte para estrellas como Dusty Springfield o John Mayall. En la ruda escuela del trabajo de estudio, asimilaron el estilo, depuraron la técnica y se llenaron de una potencia que más tarde sería liberada. Por su parte, Robert Plant hizo avanzar un paso adelante lo que se entendía por frontman.

Arrancando en un erotismo a lo Mick Jagger, Plant puso su propio sello sexual con una voz que al gemir y acariciar explotaba un filo ambiguo y sorprendente. Bonham, a su vez, desde la batería, dejó que el ritmo crudo y profundo avanzara sin freno. Alejado de ornamentos, pero a la vez muy meticuloso, Bonzo debe ser considerado como el fundador del estilo de "baterista aplanadora", mal copiado hasta el asco en la posteridad. Mención aparte es el trabajo en estudio para lograr el sonido exacto de su instrumento, posicionando micrófonos en el techo o a tres metros de distancia, engendrando un sobrecogedor efecto de peso y profundidad.



Eso fue Led Zeppelin en el origen. Lo que vino posteriormente fue un cuidadoso viaje de ascenso y enriquecimiento. El martillo de los dioses que buscaron daba golpes que eran, por momentos, un matiz de elegante folk. Y esa resonancia étnica podía ser británica, oriental o jamaiquina. Ellos fueron siempre un grupo de oídos abiertos al resto del mundo. Otro golpe era la imaginería celta, quizás su mayor aporte conceptual al heavy metal. El siguiente impacto es una músia de muchos decibeles pero extremadamente compleja, donde los dedos de Page se confabulaban con todas las guitarras. Su aliado era el glamoroso multinstrumentismo de Jones. Es lo progresivo con una apariencia de hard rock exitoso hasta el mareo. En medio de esto, Plant se las arreglaba para ser una voz indomable sobre el escenario. El resultado total es puro lujo.

Cuesta hablar de canciones sin mencionar los discos completos. Y es difícil aislar sus placas sin romper la armonía de una carrera casi sin puntos bajos. Hay tanto para elegir y es todo tan grande. Digamos simplemente que entre Led Zeppelin (1969) y Physical Graffiti (1975), por ejemplo, podemos oír la mayor parte del mejor rock de los 70. Eso sin contar su desempeño en vivo. Tanto es así, que la película The Songs Remains The Same no es más que un pálido reflejo de lo que el grupo era capaz de hacer en directo, con fervorosas actuaciones que superaban las tres horas a estadio lleno.

Álbumes de estudio de Led Zeppelin (1969-1982)

La parte más visible del poder invocado por Led Zeppelin pudo haber sido lo que rodeó a lo musical. Con ellos se consagra el estilo de rock star salvaje qu tantos otros imitaron y hasta superaron. Destrucción de suites lujosas, televisores volando por la ventana, escándalos sexuales varios y frecuentes detenciones eran parte del reguero que dejaba el huracán Zeppelin a su paso. Todo bajo la atenta mirada del imponente Peter Grant, el duro manager que no dudaba en irse a los puños para salirse con la suya. Y, más allá del matonaje, Grant fue parte insustituible del arrasador éxito del grupo, negociando algunos de los mejores contratos de la época para una banda de rock.

La apoteosis de la gira europea de 1980 fue el atronador final de Led Zeppelin. En septiembre de ese año, la muerte John Bonham cerró con dolor una de las carreras grupales más brillantes, furiosas e influyentes de la historia del rock. Sus compañeros de banda entendieron que para un artista único como Bonzo no había reemplazante posible, y sólo quedaba disolver el clan para salir al mundo y sobrevivir de cualquier manera. Era el comienzo del fin de los auténticos depredadores mayores del rock. Los 70 se cerraban en funeral, y algo distinto debía nacer. Led Zeppelin no sería parte de los nuevos tiempos, por los menos no con una carrera activa, pero el murmullo de sus geniales riffs, el trueno de sus tambores, el relámpago vocal y la suave brisa de sus teclados se convirtió en el eco de un big bang que no podemos dejar de oír.

Fecha de lanzamiento Título Discográfica
12 de enero de 1969 (USA) Led Zeppelin Atlantic
22 de octubre de 1969 Led Zeppelin II Atlantic
5 de octubre de 1970 Led Zeppelin III Atlantic
8 de noviembre de 1971 Led Zeppelin IV Atlantic
28 de marzo de 1973 Houses of the Holy Atlantic
24 de febrero de 1975 Physical Graffiti Swan Song
31 de marzo de 1976 Presence Swan Song
15 de agosto de 1979 In Through the Out Door Swan Song
19 de noviembre de 1982 Coda Swan Song

martes, 11 de enero de 2011

BËIRUTH - Horizonte De Sucesos (2009)



01. Penumbra Oifusa
02. Alamut
03. C.C.C.P.
04. Horizonte De Sucesos (conclusión)














Disco debut de esta banda que cuenta con peña de los desaparecidos Fooz entre sus filas, aunque esto va por otros derroteros... Su misión es penetrar a través de tu sistema auditivo (se recomienda el uso de cascos y un ambiente tranquilo para proceder a su escucha; las sustancias ilegales son opcionales) e ir directo a tu actividad cerebral, buscando modificarla y sumirte dentro de un placentero y lisérgico viaje a épocas pasadas. Ambient/space rock/experimental que le debe mucho a los míticos Hawkwind, Ash Ra Tempel, Can, primeros Pink Floyd... Aunque sin caer en la copia fácil moviéndose como pez en el agua entre la improvisación y lo currado. Música sin límites, alejada de reglas, de típicas estructuras, grabada de manera artesanal, a la vieja usanza, analógica y añeja, instrumental, a base de sintes, efectos e instrumentos convencionales.


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lunes, 10 de enero de 2011

Biografías: Black Sabbath

Con Black Sabbath, el poder del rock toma otra forma: el de una serena e implacable oscuridad, como si en el ocaso de una era luminosa (los 60) hubiese llegado el turno de las criaturas de la noche. No hay que reducir el aporte de esta enorme banda a su jugueteo con lo siniestro. No hay que tomar ese camino, demasiado fácil y casi errado.

Desde el nombre elegido, los Sabbath se entretuvieron con un espectáculo gótico de película de horror serie B, no pocas cruces y espectros varios. El puntal de su sonido es la angustiosa voz de Ozzy Osbourne junto a la retorcida guitarra de Tony Iommi, que construyen una dupla con densidad propia. Desde atrás, pero no con menos importancia, Bill Ward en batería y Geezer Butler en bajo, completan rítmicamente una propuesta destinada a estremecer la escena y a cambiarla sin vuelta atrás. Aún así, el verdadero patrón era y es Iommi. Desde las seis cuerdas marca los tiempos del grupo, con sus idas y venidas de penumbra en penumbra. Es como si las cuerdas medio sueltas y extremadamente sensibles se soltasen para amarrar en una catarsis de tinieblas.

BLACK SABBATH. De izquierda a derecha: Ozzy Osbourne, Geezer Butler, Tony Iommi y Bill Ward.

El acierto de Black Sabbath es mirar el mundo desde las frecuencias bajas. La tensión resultante solo puede ser equilibrada por el aullador delirio de la voz de Ozzy. Este tipo de frecuencias, que en la naturaleza sólo te las muestran los truenos y los terremotos, son el territorio propio de Black Sabbath. En verdad, los Sabbath desataron fuerzas que estaban aún encubiertas en los límites de la psicodelia y el rock experimental de los tempranos 70. Con sabiduría, decantaron algunos elementos progresivos para armarse de un blindaje que los mantuvo en la cima por años.

video
Videoclip de Iron Man


Hay canciones donde todo se hace evidente: Sweet Leaf toma vuelo para ir llenando el vacío con esa guitarra que no chilla, sino que ruge. The Wizard engaña con su armónica inicial, porque lo que sigue no es melancolía blusera, sino que es otra vez la tierra que se mueve. War Pigs anuncia con sirenas el bombardeo que viene. Y esa sirena es doble si quien canta se apellida Osbourne.

Álbumes de estudio de Black Sabbath (1970-1995)

Black Sabbath mismo, en las siguientes encarnaciones, trató de volver a tener ese mismo peso sonoro, con irregular éxito. Un devastador Ronnie James Dio supo hacerse notar y macar territorio allí donde parecía imposible hacerlo, en el puesto de Ozzy. Su paso fue mucho más que un reemplazo, alcanzando el nivel como para mantener vigente a una banda pionera con sus laureles resplandeciendo. Pero aún así, su esencia está ahí, escondida en lo hecho durante 1970 y 1978. Allí yace el Sabbath necesario, el imprescindible.

Fecha de lanzamiento Título Discográfica
13 de febrero de 1970 Black Sabbath Vertigo, Warner Bros.
18 de septiembre de 1970 Paranoid Vertigo, Warner Bros.
21 de julio de 1971 Master of Reality Vertigo, Warner Bros.
25 de septiembre de 1972 Black Sabbath, Vol. 4 Vertigo, Warner Bros.
1 de diciembre de 1973 Sabbath Bloody Sabbath World Wide Artists, Warner Bros.
28 de julio de 1975 Sabotage Nems, Warner Bros.
25 de septiembre de 1976 Technical Ecstasy Vertigo, Warner Bros.
28 de septiembre de 1978 Never Say Die! Nems, Warner Bros.
25 de abril de 1980 Heaven and Hell Nems, Warner Bros.
4 de noviembre de 1981 Mob Rules Vertigo, Warner Bros.
7 de agosto de 1983 Born Again Vertigo, Warner Bros.
28 de enero de 1986 Seventh Star Vertigo, Warner Bros.
1 de noviembre de 1987 The Eternal Idol Vertigo, Warner Bros.
1 de abril de 1989 Headless Cross I.R.S.
20 de agosto de 1990 Tyr I.R.S.
22 de junio de 1992 Dehumanizer I.R.S.
31 de enero de 1994 Cross Purposes I.R.S.
8 de junio de 1995 Forbidden I.R.S.

domingo, 9 de enero de 2011

MUDHONEY - Superfuzz Bigmuff (1988)


Deluxe Edition:

01. Touch Me I'm Sick
02. Sweet Young Thing Ain't Sweet No More
03. Hate the Police
04. Burn It Clean
05. You Got It (Keep It Outta My Face)
06. Halloween
07. No One Has
08. If I Think
09. In 'N' Out of Grace
10. Need
11. Chain That Door
12. Mudride





A finales de los 80 el grunge arrasaba y Seattle era el centro del rock'n'roll mundial. Allí estaba el sello Sub Pop para constatar todo aquello. Los más rudos eran Mudhoney y con la voz de Mark Arm a la cabeza, bien secundado por las guitarras de Stteve Turner. Su despegue se produjo en el 88 con el mítico EP Superfuzz Bigmuff, aunque luego se han mantenido como prueba su The Lucky Ones (Sup Pop/PopStock! '08). Antes ya habían logrado pasar a la posteridad con su single Touch Me I'm Sick pero esa brutalidad inicial de Need no le iba a la zaga. Otro tanto se puede decir de la breve y acelerada Chain That Door, así como las canciones más largas del disco Mudride y In'n'Out Of Grace. Un disco así se merecía una Deluxe Edition como la que hizo PopStock! hace años con motivo del 20 Aniversario. Funda de cartón exterior, triple digipack y un estupendo libreto de 36 páginas repleto de interesantes textos y maravillosas fotografías. Mejor aún es la parte musical, ya que aparecen los singles primerizos como su bomba Touch Me I'm Sick o You Got It, sus versiones de Sonic Youth y The Dicks y un segundo compacto con dos directos de la época, maquetas y crudas versiones, por tanto, de los temas del disco original y clásico.


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sábado, 8 de enero de 2011

Mitología, ritos y leyendas del Rock

A lo largo de este blog, me propongo seguir la evolución de esa música camaleónica que es el ROCK. Se sabe que tiene una historia rica y complicada; que se ha convertido en una música internacional, señal de identidad de varias generaciones; que constituye una de las facetas más potentes de la industria del entretenimiento; que resulta un indicador del cambio social, por su capacidad para generar movimientos y marcar pautas de conducta. Todo ello va a quedar reflejado en las entregas de esta Historia del Rock. Pero antes de entrar en materia conviene enfrentarse a algunos mitos que circulan alrededor suyo: algunas falacias, verdades a medias y simplificaciones que distorsionan la compresión cabal del apasionante desarrollo del rock. Una criatura que no vino de París, sino de Memphis, y que tuvo padres pobres pero honrados.

REY ELVIS. Si existe algún mito dentro del rock and roll se trata sin duda de Elvis Presley.
De ser camionero se convirtió en rey y símbolo de toda una generación.

  • ELVIS PRESLEY, INVENTOR DEL ROCK AND ROLL
El mito fundacional del rock tiene como piedra angular a Elvis Aaron Presley. Es a los 19 años cuando, en compañía del bajista Bill Black y el guitarrista Scotty Moore, se encierra en el diminuto estudio de grabación del sello Sun Records, en Memphis (Tennessee, Estados Unidos). Su propietario, Sam Phillips, gusta de proclamar que hay millones esperando al que descubra a un cantante capaz de combinar el blues negro y el country blanco. Y eso es lo que ocurre en 1954, cuando Elvis registra That's alright mama, una pieza del compositor e intérprete del blues Arthur Crudup. Consigue una versión mucho más dinámica que la original, demostrando una capacidad de síntesis, una sensualidad natural y una presencia escénica que lo van a convertir en el rompehielos de una música -gran novedad- por y para jóvenes: el rock and roll.

Sin embargo, el rock and roll (mecer y rodar) existía antes de Elvis. Son abundantes los ejemplos de discos anteriores, destinados al mercado del rhythm and blues (término comercial que designa en los años 50 a la música popular negra en todas sus variedades) o del country and western (la música de la América rural y blanca), que podrían pasar hoy por rock and roll primitivo. El mismo término mecer y rodar describe la actividad sexual y aparece en grabaciones de los años 30 y posteriores. Su popularización corresponde a Alan Freed, un locutor de Cleveland (EEUU) que descubre, a principios de los 50, que esos sonidos de origen negroide tienen gancho para un público eminentemente blanco y juvenil. Su programa, Rock'n'Roll party, prepara el camino para Elvis, catalizador de la explosión de esa música en la segunda mitad de la década de los 50. 


"Yo he sido profesor y creo que no hay ninguna diferencia
entre dar clases y estar encima de un escenario.
En ambos casos, se trata de entretener a delincuentes en potencia".
(Sting, bajista y cantante)


  • ESTÁ CONTROLADO POR HOMBRES ANÓNIMOS QUE DETERMINAN LOS GUSTOS DEL CONSUMIDOR
El rock and roll se impone por la fuerza a la industria del entretenimiento, que prefiere músics más civilizadas y controlables. Lo que ocurre es que, en su momento, las grandes compañías aprenden de los pequeños sellos regionales que impulsan el rock and roll y confeccionan un sustitutio desleído, concebido para satisfacer las necesidades del mercado juvenil.

La historia del rock demuestra una y otra vez que los movimientos de renovación ocurren de abajo hacia arriba: las nuevas tendencias no se crean en salones de juntas, sino en la calle, entre minorías inquietas; posteriormente son asimiladas y comercializadas por los imperios discográficos. Con su poder en los campos de la distribución, la promoción y la mercadotecnia, éstos se hallan en disposición de sacar gran rentabilidad de los descubrimientos de las compañías independientes, que funcionan realmente como laboratorios de ensayo.

La industria respira aliviada al sentirse con las riendas del mercado, pero pronto llegan elementos incordiantes que alteran la situación, y se repite el ciclo. Los Beatles no fueron un invento de la compañía EMI para exprimir a los acaudalados jóvenes de los 60, sino que se colaron en ella por la puerta trasera; los subsiguientes esfuerzos para manufacturar unos Beatles de encargo han tenido un éxito limitado (los Monkees) o se han estrellado sin remisión.

Las motos forman parte de la culura rock desde sus orígenes.
La imagen, y las actitudes, forman parte de un conglomerado destinado a fascinar a uno y a alienar a otros.
En la foto, Peter Fonda, un prototipo del rocker motero: un miembro del grupo The Wild Angels (la peli).


  • ES UN PRODUCTO GENUINAMENTE NORTEAMERICANO
Obvimente, su impacto global no hubiera sido el mismo de ser la invención de otro país que no tuviera el poderío económico, político y cultural de Estados Unidos. Pero su infiltración en países alejados del sistema capitalista y en sociedades refractarias al american way of life (modo de vida americano) revela que posee valores intrínsecos que permiten que salte fronteras. Por otro lado, aunque sus fuentes sean norteamericanas, no hay que olvidar que muchas de las formulaciones más frescas del rock provienen del Reino Unido. 

Igualmente, tienen origen europeo géneros como la disco music o el tecno, inconcebibles sin personajes como el arreglista ítalo-germano Giorgio Moroder o el grupo alemán Kraftwerk. Además, el rock no exige pasaporte a la hora de fagocitar ideas de otras músicas: ha integrado elementos de la salsa caribeña, el reggae jamaicano, la música hindú, los sonidos brasileños o africanos. Es el folclor de la aldea global. 


  • SE EXPRESA A TRAVÉS DE SUS LETRAS
El sentido del rock no está encerrado en las letras de sus canciones. A partir de Bob Dylan este aspecto requiere mayores esfuerzos por parte de los creadores y concita la atención de todo tipo de exegetas, pero el rock impacta inicialmente porel sonido, y su contenido verbal tarda en hacerse explícito debido a las peculiaridades interpretativas de los vocalistas, su amor por el argot o incluso la voluntad de enmascarar el posible mensaje. El metalenguaje del rock incluye también actitudes, imágenes, vestimentas, peinados, todo un conglomerado destinado a fascinar a unos y alinear a otros.

Rock en directo: el grupo DEEP PURPLE. en su gira por Oriente, 1972
(contraportada del álbum en directo Made In Japan)   


  • LA VERDAD DEL ROCK ESTÁ EN EL DIRECTO
En sus primeros tiempos los discos se hacían con la voluntad de reflejar la materialidad del sonido de un grupo en directo. Sin embargo, según han aumentado las posibilidades de estudio de grabación y las ambiciones de músicos y productores, la realización de discos se ha covertido en un proceso autónomo cuyas reglas poco tienen que ver con el hecho de tocar en directo. Los grupos pueden preferir la inmediatez y el calor del concierto, pero su obra se concreta ante una mesa de mezclas, combinando las partes grabadas por separado por cada miembro.


  • EL ARTISTA ES EL QUE SALE EN LA PORTADA
Como habitualmente es la misma persona la que graba y la que compone las canciones, el rock tiene la virtud de ser una manifestación directa de los sentimientos de sectores juveniles que no tienen otro canal para difundir lo que les ronda por la cabeza. Pero existen formas del rock donde el cantante pone la voz y la cara, mientras que el diseño general del disco corresponde a un productor que aúna los esfuerzos de vocalistas, compositores, arregladores e instrumentistas. Este modo de trabajo puede parecer más mercenario y dudoso, pero ha sido responsable de períodos de notable esplendor: los discos de la compañía Motown o del productor Phil Spector son buenas muestras. 

DEBBIE HARRY, del grupo Blondie y sex-symbol de los primeros 80 gracias a sus apariciones en Playboy.


  • CADA VEZ ES MÁS COMPLEJO Y SOFISTICADO
Aparte de que sea impropio hablar del rock en singular -es una hidra de muchas cabezas-, lo cierto es que en el transcurrir de su historia se aprecia un movimiento pendular. Si en una época domina un estilo ampuloso y complicado, suele seguir un período de vuelta a la simplicidad: tras la época de los dinosaurios (años 70) llega la reacción en forma de punk; ahora mismo, el reinado de los sintetizadores ha instigado una respuesta rockera que propugna la vuelta a los instrumentos y las formas convencionales.


  • DEBE SER INOCENTE, REBELDE Y JUVENIL
Pudo serlo hasta los años 60, cuando sucesivas olas de adolescentes se asomaban al mundo escudados tras una guitarra eléctrica y se definían a través de una música visceral. En los 80 el rock ha perdido su carácter provocador al ser aceptado masivamente: no se puede considerar un secreto exclusivo desde el momento que está presente en la televisión, la publicidad o las películas.

Por otro lado, incluso los que defienden el rock más primario lo hacen insertándose en una tradición y rechazando conscientemente otras fórmulas. Y siguen en activo personajes que una vez fueron jóvenes airados: gente como Bob Dylan (69), Paul McCartney (68), Lou Reed (69), Mick Jagger (67) o Bryan Ferry (65) no parecen dispuestos a renunciar a las posibilidades comunicativas del rock.

IGGY POP, uno de los kamikazes del rock.
(Iggy Pop de los Stooges caminando encima de la multitud durante un concierto
en Crosley Field el 23 de junio de 1970 en Cincinnati, Ohio.
Foto: Tom Copi/Michael Ochs/Getty Images)


  • LLEVA EN SU VIENTRE LAS SEMILLAS DE LA REVOLUCIÓN
El diario Pravda opinaba que era opio para los chicos, mientras que algunas asociaciones norteamericanas veían allí la mano de Moscú. En determinadas épocas y lugares (la América de Vietnam, el Reino Unido de Thatcher) el rock se ha hecho belicoso y agitador, anticipando o siguiendo los flujos de descontento juvenil. Pero donde ha tenido incidencia es en el área de las costumbres: arrogancia, desario y erotismo son algunos de sus componentes habituales. Aunque no falten músicos de ideología conservadora en lo político: en Estados Unidos, donde hay de todo, existe un nutrido movimiento de rock cristiano.


  • EL ROCK ES ARTE
Es una bonita capa la de Artista, con mayúscula, y son muchos los músicos que no han dudado en encargar una hecha a su medida. En estas zonas conviene ponerse en guardia: el rock es sustancialmente un producto industrial, hecho para ser consumido en SU época, y suele carecer de deseos de trascendencia. Y he aquí que las creaciones de grandes pretensiones suelen tener una vejez más dura que las piezas elementales y espontáneas. 

Además, con la abundancia de engreídos en estas lides, lo peor que se puede hacer es subirles a un pedestal. Es preferible hablar, como Leonard Cohen, de "obreros de la canción".


Estoy al pie de una montaña,
y la derrumbo,
con el canto de la mano,
y recojo todos los pedazos,
y me construyo una isla,
y hasta es posible que junte
un poco de arena,
porque soy hijo del vudú.
(Voodoo Child, Jimmi Hendrix)

viernes, 7 de enero de 2011

PRIESTESS - Prior To The Fire (2009)


01. Lady Killer
02. Raccoon Eyes
03. The Firebird
04. Murphy's Law
05. The Gem
06. Communicating Via-Eyes
07. Lunar
08. It Baffles The Mind
09. Sideways Attack
10. We Ride Tonight
11. Trapped In Space & Time








Destacable este segundo trabajo continuación de su primer largo Hello Master del año 2005 y del que consiguieron introducir una canción en el famoso videojuego guitarril Guitar Hero 3. Estos canadienses afincados en el sello Tee Pee practican una suerte de heavy metal de carácter bastante añejo, muy cercano por ejemplo a The Sword, aderezado con algunas actualizaciones rítmicas que los acercn un poco a bandas con un sonido algo más actual, véanse los omnipresentes Mastodon. Un disco muy recomendable por la pureza de su propuesta, puro y simple heavy metal de impecable factura, o como dirían algunos: "más heavy que el viento del Norte".


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jueves, 6 de enero de 2011

Historia del Heavy Metal: Prólogo. Viernes, 13 de Febrero de 1970

En el comienzo no había más que una tenebrosa extensión de cielo nocturno y parajes desconocidos. Allí, en un inquietante olvido, se arremolinaban los incontestados secretos de la historia, animados por fuerzas tan antiguas como la civilización misma; todo era humeante, plateado, religioso y oscuro. Con frecuencia, aquellas fuertes corrientes yacían olvidadas y dóciles, hasta que las oportunidades generadas por guerras, crisis y angustias invocaban sus terribles poderes. Carecían de sonido o definición propia, hasta que quedaron atrapados y subyugados por la epifanía de Black Sabbath: los sabios inocentes, los inventores del heavy metal.



Desde un primer momento, Black Sabbath encarnó con su voz una pasión poderosa que provenía del otro lado del perímetro fijado por la opinión popular. Eran profetas surgidos de lo más bajo de la sociedad inglesa, del estrado de los desempleados, personas sospechosas de escasa catadura moral e insignificante valor social. Los cuatro miembros habían nacido entre 1948 y 1949 en Birmingham, Inglaterra, una derruida ciudad industrial que sobrevivía en una época en que Europa ya no se enorgullecía de su industria. El cantante John Michael Osbourne, alias Ozzy, uno de seis hermanos y ladrón convicto, trabajaba esporádicamente en un matadero. El guitarrista Tony Iommi, hijo del dueño de una bombonería, era un travieso enigmático que había perdido las puntas de dos dedos de la mano derecha en un accidente metalúrgico. El extraño bajista de la banda, Terry Butler, alias Geezer, era conocido por su vestuario extravagante, de color verde y de segunda mano. Bill Ward se volcó a la música a partir de lo que describió como un estado de frenética desesperación. Mientras se hacían adultos en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los cuatro crecieron rodeados por los escombros que quedaron después de los grandes bombardeos nazis. En el mundo que heredaron, la única actividad que valía la pena era convertirse en inadaptados y aventureros profesionales.

BLACK SABBATH: Geezer, Tony Iommi, Bill Ward y Ozzy


Con el nombre de Polka Tulk, robado a un vendedor de alfombras de Birmingham, Ozzy y compañía siguieron el camino trazado por bandas como los Yardbirds, Ten Years After y Cream, practicando interminables improvisaciones a alto volumen sobre temas clásicos compuestos por artistas americanos de blues. Pero aquel triste sonido se había transformado de manera espectacular durante su trayecto desde Birmingham, en Alabama, a Birmingham, en Inglaterra, donde las conmovedoras notas blue quedaron grotescamente deformadas por una amplificación de fuerza industrial y la escena bohemia y llena de drogas de fines de los sesenta. Después de cambiar su nombre a Earth, el cuarteto adquirió una notoriedad mayor gracias a su deslumbrante puesta en escena y al ensordecedor volumen de sus actuaciones.

Entonces se produjo el punto de ruptura: la creación espontánea de la canción Black Sabbath. Fue un comienzo nuevo y central para la banda y fundamental para todo el heavy metal que vino después. Se trataba de una canción basada en sólo tres tonos, dos de los cuales eran la nota re. Relatando la crisis del día del juicio final con un suspenso estremecedor, su narrador jadeaba:

What is this, that stands before me? 
Figure in black, which points at me... 
(¿Qué es esto que se presenta ante mí?
 Una figura de negro, que me señala...)


Flotando en un zumbido de distorsión, la dimensión del horror de la canción crecía y cobraba vida en el clímax, mientras el día del juicio final terminaba consumiendo al involuntario protagonista. Era un relato lúgubre, digno de Edgar Allan Poe, narrado con las nuevas plumas del cuervo: guitarras, batería y un micrófono chispeante.

Black Sabbath impresionó y cautivó completamente al público desde el primer momento. La canción tuvo, también, un efecto irreversible sobre la banda, cuyos miembros, en medio de una inocencia influida por las drogas, sentían de pronto que una fuerza desconocida los llevaba de la mano hacia la excelencia. Con esa inspiración, la agrupación no tardó en librarse de su entorno, apartándose del rock and roll para explorar las recientes liberaciones musicales dirigidas por rompedores de géneros como Miles Davis. Junto con la oscura Warning, una improvisación heredada del moderno grupo de blues The Aynsly Dunbar Retaliation, Black Sabbath se convirtió en la pieza fundamental de un nuevo sonido, un sitio de un mortal pavor auditivo que exigió a la banda adoptar el nombre de Black Sabbath.



Aislándose del mundo que lo rodeaba, Tony Iommi utilizaba música del pasado sin preocuparse por la tradición, corriendo por las escalas de blues con su propio ritmo y estilo. Para que él pudiera estirar las cuerdas de la guitarra y lograr así una mayor expresividad sin sufrir dolor en sus dedos mutilados, el grupo afinó sus instrumentos en una signatura más grave. El resultado fue una inspirada profundidad para Black Sabbath, prolongada por el interminable sustain de las magistrales notas de Iommi. Así, casi por accidente, el sacrificio produjo un sonido devastador. De la deformidad surgió una extraña belleza, así como una conexión con Django Reinhardt, el guitarrista guitano de sólo tres dedos y una de las numerosas y poco comunes inspiraciones de Iommi.

Detrás de la versátil guitarra de Iommi, la sección rítmica de Black Sabbath impulsaba su interminable flujo de poderosas frases con frenéticas síncopas y galvánicos acentos. Bill Ward decía que Black Sabbath jamás tocaba "en ritmo", sino que mantenía la unidad mediante una inmensa empatía, un sexto sentido que alentaba la gravedad de la música y atraía al espectador hacia su interior. Los muros de sonido que así se creaban eran penetrantes y a la vez enloquecedores: en viejas filmaciones puede verse a Ward y Geezer Butler bamboleándose como marionetas hipercinéticas en las manos de Dios.

El joven y alegre maestro de ceremonias, Ozzy Osbourne, le facilitaba al público el ingreso al nuevo paradigma aplaudiendo, bailando y moviendo la cabeza en carismático contraste con la faz pétrea de la música. Decadente y ensimismado, pero aún no hinchado ni podrido por las drogas, Ozzy penetraba en la pesadez que lo rodeaba con su chillido enfadado. Su esquizofrénica técnica vocal surgía de una armonía doble -una voz aguda y la otra grave- separadas por una octava. Mientras la banda afinaba más grave, Ozzy cantaba más agudo. Cualquier actitud fanfarrona de estrella de rock que Ozzy pudiera poseer quedaba absorbida en la intensidad de la banda, equilibrada por el delirio personal demasiado real de las letras de Butler:

I tell you to enjoy life
I wish I could but it's too late
(Te digo que disfrutes de la vida
Ojalá yo pudiera, pero es demasiado tarde)


Cuando Black Sabbath comenzó a ascender de categoría, recorrió el mismo circuito de clubes europeos que habían seguido los Beatles. Sabbath superó el récord de la banda de Liverpoool en el Star Club de Hamburgo (Alemania), con siete actuaciones de 45 minutos por noche ante un público de expatriados y chicas a go-go en el legendario "distrito de la luz roja", el Reeperbahn. A través de ese duro régimen, el cuarteto practicó hasta llegar al borde de la perfección, a la vez que se agotó hasta casi perder toda ispiración e innovación.

BLACK SABBATH - Black Sabbath (1970)

01. Black Sabbath
02. The Wizard
03. Behind the Wall of Sleep
04. N.I.B.
05. Wicked World
06. Evil Woman
07. Sleepin Village













En 1969, a partir de un acercamiento de Phillips Records, Sabbath grabó su histórico primer álbum por seiscientas libras en una sesión continua de dos días de duración. Al día siguiente, las cintas fueron mezcladas por un productor de estudio, quien no permitió que la banda interfiriera con su trabajo. Incluso a pesar de la velocidad con que se realizó la grabación (condiciones típicas para las bandas de rock en esa época), el disco se terminó con los tiempos justos. El productor quitó de Warning un solo de guitarra de dieciocho minutos, de Tony Iommi, sin consultar a la banda. Por imposición del sello discográfico, Sabbath grabó una nueva versión de Evil Woman para su primer single; poco antes, aquella canción había significado un buen número de ventas para la banda Crow, y la compañía esperaba obtener un pequeño éxito de segunda mano.

El viernes trece de febrero de 1970, la nueva subsidiaria experimental de Phillips, denominada Vertigo Records, lanzó Black Sabbath. Aquel disco, la primera obra completa de heavy metal a cargo de los primeros artistas del género, era un adictiva suspensión musical del tiempo, inspirada por una ominosa presencia que aplastaba los ritmos contagiosos del rock popular. Junto con Black Sabbath, Warning y Evil Woman, las canciones originales N.I.B. y Wicked World flotaban a un tempo relajado sobre un volumen inmenso y una distorsión sostenida. Esos cataclísmicos acontecimientos quedaban equilibrados por la onírica ternura de Sleeping Village y Behind The Wall of Sleep, que suavizaban ese disco inclasificable.

Recordando Children of the Damned y otros filmes ingleses de terror psicológico y bajo presupuesto, la portada de Black Sabbath representaba una desvencijada casa de campo inglesa cubierta de maleza, que oscurecía parcialmente al imagen de una pálida hechicera vestida de verde. El interior de la lámina desplegable central del álbum contenía pocos detalles, más allá de un lúgubre poema gótico inscrito en un gigantesco crucifijo invertido.

Inmóvil cae la lluvia, los velos de la oscuridad cubren como una mortaja los árboles ennegrecidos que, contorsionados por una violencia invisible, dejan caer sus cansadas hojas, y tuercen sus ramas hacia una tierra gris repleta de alas cortadas de pájaros. Entre las hierbas, las amapolas sangran ante un amuerte gesticulante, y jóvenes conejos, nacidos muertos en trampas, se quedan quietos, como protegiendo el silencio que rodea y amenaza con tragarse a todos los que quieran escuchar...

Ataviados ellos mismos con cruces plateadas, los miembros de Sabbath cultivaban una imagen inquietante, basada en el misticismo y la hechicería, prácticas populares en aquella época. La banda alcanzó cierta notoriedad al autodenominarse satánica, lo que le valió también algunas protestas públicas por parte de cruzados de la Iglesia. Las estrellas de rock anteriores habían hechizado la conciencia popular con flores, desfiles y promesas de cambiar el mundo. Black Sabbath avanzaba al final de esa procesión, sin dejar de predicar la necesidad de amor, pero advirtiendo a los rezagados de que el regreso a un ingenuo estado de gracia era algo imposible. Mientras la mayoría de sus populares contemporáneos se ceñían al territorio de "chica muerde chico", Sabbath cantaba sobre niños huérfanos y la maldad del mundo. Más tarde Bill Ward describió la perspectiva de noble marginalidad de la banda cono una "ira saludable".

Resonante eco de un pasado distante, la música dramatizaba los conflictos de los humanos en la Tierra, no como noticias sobre acontecimientos cotidianos sino como batallas míticas. Toda esa ceremonia sonaba como un toque de difuntos para la música conocida como rock and roll, que a partir de ese momento, y para siempre, pasaría a ser apenas un pariente domesticado del heavy metal. "Black Sabbath ha influido a todas las bandas que existen -dice Peter Steele, de Type 0 Negative, una banda a quien Sabbath inspiraba cuarenta años más tarde-. Para mí eran lo más pesado (heavy), y siguen siéndolo. No hay forma de ser más pesado. Me encanta ese sonido lento, zumbante, como las pisadas de un dinosaurio en un bosque".

Surgiendo como el monolito del filme 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick (una influencia contemporánea), Black Sabbath era tan irreducible como un mar sin fondo, un cielo interminable y el alma mortal. No había precedentes, ni tampoco hacía falta ninguna explicación literal de su poder. Sus melancólicos tonos eran un canto de sirenas cautivador para el profundo vacío insatisfecho de la conciencia moderna. El estruendoso y lento avance del heavy metal era inevitable; llevaba mucho tiempo esperando que Black Sabbath lo presentara, en 1970, para que una inmensa cantidad de humanos lo adorara.

En los cuarenta años que pasaron desde entonces, cien millones de oyentes buscaron refugio en esa resonante explosión cultural, hallando una pureza no contaminada por pequeñas dudas o distracciones. De Sabbath surgió el heavy metal, que duplicó su identidad y se convirtió en el power metal, y luego se retorció hasta volverse el thrash metal. De allí, la música se cruzó con otras formas, para engendrar el black metal, crear los increíbles refinamientos del death metal y fusionarse con casi todos los otros estilos musicales, renaciendo a perpetuidad. Soportando tres décadas de amplificadores Marshall, holocaustos de guitarra y destrucciones de baterías, Black Sabbath sigue siendo la base fundamental, la pesada lápida de piedra de la que surge, eternamente, todo el heavy metal.

miércoles, 5 de enero de 2011

ENTOMBED - Clandestine (1991)


01. Living Dead
02. Sinners Bleed
03. Evilyn
04. Blessed Be
05. Stranger Aeons
06. Chaos Breed
07. Crawl
08. Severe Burns
09. Through the Collonades










El momento de hacer historia estaba servido. Corría el año 1991 y Tomas Skogsberg -el gran productor- estaba a punto de encerrarse con Nicke y los suyos en los estudios Sunlight de Estocolmo, por donde ya habían pasado Grave, Asphyx y Unleashed... Vamos, que Estocolmo en aquellos días tenía que ser lo más parecido al Seattle de la escena death metal. Al igual que en el Left And Path, la brutalidad y el buen hacer estaban muy presentes, pero tras unas primeras escuchas uno descubre algo más; una serie de matices, melodías, detalles... y lo más importante, una fusión entre el rock de Black Sabbath, el metal de Slayer-Venom y el punk de Discharge, que lo diferencia de su predecesor y ya camina a años luz del resto de grupos del gremio, sólo seguidos por Carcass y Dismember. Recuerdo que cuando descubrí Entombed, con la edición en vinilo del Clandestine, escuché su música y vi a sus componentes, rápidamente me vino a la cabeza: "El batería de Entombed pasa de tó". Era una especie de saltoyseña reverencial hacia ese gran músico que es Nicke Anderson, que compone, escribe letras, toca la batería como nadie y hasta se canta el disco de pe a pa. ¡Ahí es nada! Un disco imprescindible mozuelos.


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martes, 4 de enero de 2011

SHIT AND SHINE - Küss mich, meine Liebe (2008)


01. Biggest Cock in Christendom
02. Taking Robe Off
03. The Germans Call it a Swimming Head
04. The Side of the Road
05. Mr. and Mrs. Gingerbread Hawaii
06. Toilet Door Tits
07. Preventions Arise
08. Kuss mich, meine Liebe











Me sonaba esta banda de haber visto algunos vídeos suyos en youtube a raíz de que habían compartido algunos conciertos con mis queridos Earth y Sunn O))). Y el detalle que más me llamó la atención fue que usaban unos 5 baterías/percusionistas (¡aunque por lo visto han llegado a tocar con 20 baterías/percusionistas y una muralla de 4 metros de alto de pantallas de bajo!). Pero este disco, de título en alemán, es el primero de ellos que cae en mis manos. Comienzan la trepanación con Biggest Cock in Christendom, o unos 16 rayantes minutos durante los cuales nos machacan con un repetitivo loop cada vez más distorsionado (el fallo de este tema es su excesiva duración, 8 minutos o así hubiese molado más). Luego la cosa se normaliza (aunque esta palabra puede que no sea la más idónea hablando de los Shit and Shine) y continúan los temas basados en repetitivos loops de batería, pero con elementos extras que los hacen más interesantes y variados... Si tengo que elegir un tema ese es Toilet Door Tits, industrial, bailongo, ruidoso con baterías saturadas, capas de distorsión, guitarras, voces, aires hc punk... Uff, no puedo dejar de dar palmaditas a la mesa o la superficie que tenga a mano. ¡Locura y caos techno orgánico!


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lunes, 3 de enero de 2011

ANCESTORS - Of Sound Mind (2009)


01. From Nothing
02. Mother Animal
03. Not the Last Return
04. Bounty of Age
05. A Friend
06. The Trial
07. Challenging
08. The Ambrose Law











Ancestors ha vuelto a dar en el clavo. Of Sound Mind es como una coctelera en la que un experimentado barman ha introducido a partes más o menos iguales doom, sludge, stoner, psicodelia, space rock, rock progresivo... y tras agitar con maestría el contenido ha obtenido un delicioso brebaje con cierto regusto a grandes como Electric Wizard, Sleep, King Crimson, Pink Floyd, Hawkwind e incluso Neurosis, siempre sin caer en la copia fácil y descarada y con un gran sentido de cuándo es el momento idóneo para por ejemplo pasar de un riff de doom a uno de rock progresivo, consiguiendo envolverte, empaparte, abstraerte de lo que te rodea y hacer que solo estés pendiente de su música... Sirva de ejemplo el cuarto tema, Bounty Of Age, que tras unos 8 minutos de rock progresivo y psicodélico (ese solo blusero y ese hammond, uhmmmm) se vuelve stoner, luego doom/sludge para acabar con una parte con unas voces que podrían pasar por las de Scott Kelly (ni idea de si es él realmente, no hay info), todo esto de manera excelente y muy inteligente. Altamente recomendado, sí señor.


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domingo, 2 de enero de 2011

KING CRIMSON - In the Court of the Crimson King (1969)


01. 21st Century Schizoid Man
02. I Talk To The Wind
03. Epitaph
04. Moonchild
05. The Court Of The Crimson King














Los de Robert Fripp forman, junto a los Pink Floyd y Van Der Graaf Generator, el terceto ideal del rock progresivo británico. Pese a haber pasado por diferenciadas etapas, el denominador común ha sido el buen gusto y la guitarra de Fripp, y gracias a Galileo Music puedes conseguir ediciones especiales como los remasterizados y ampliados Red, Lizard o este imperecedero disco de debut que ha pasado a la historia por su sonoridad, grandilocuencia, presentación e inolvidables canciones. La lujosísima Edición 40 Aniversario viene en formato de doble compacto con estupendo y detallado libreto, gran sonido (Steve Wilson) y extras con mucha miga. El arranque es poderoso y fulminante con la apoteósica 21st Century Schizoid Man. La continuación, magistral, con la elegante, sinfónica y angelical I Talk To The Wind. Cierra la cara A la extensa y de nuevo sosegada Epitaph. Para el reverso del vinilo, la mágica y sinfónica Moonchild y la final The Court Of The Crimson King que de nuevo ensalzaba su grandeza merced a un poderoso estribillo repleto de garra y fuerza. Las completas notas interiores del libreto a cargo del propio Fripp y del experto Sid Smith ayudan a entender mejor semejante obra. ¡Sin un segundo desechable desde la primera a la última nota! Uno de esos discos para salvar en un incendio o un terremoto.


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sábado, 1 de enero de 2011

BRANT BJORK - Jalamanta (1999)


01. Lazy Bones
02. Automatic Fantastic
03. Cobra Jab
04. Too Many Chiefs... Not Enough Indians
05. Oasis Layback/Sun Brother
06. Lets Get Chinese Eyes
07. Toot
08. Defender Of The Oleander
09. The Low Desert Punk
10. Waiting For The Coconut to Drop
11. Her Brown Blood
12. Indio







Hay algo tremendamente hipnótico en este disco que puede hacer que te tires un mes entero escuchándolo día sí, día no. A mí me ha pasado. Y está claro que esa es la idea, hipnotizarte, pero una cosa es intentarlo y otra conseguirlo. La forma en la que empiezan y acaban los cortes casi sin enterarte, ese groove bien cogido por el pescuezo en los temas más introspectivos -sin que cante nadie y sin que haga falta que nadie lo haga- y ese regusto a soul desértico y a tacos de pescado. Y cuando hay que poner las piernas en v se ponen, y bien puestas. Sin bajar la vista a los trastes por el riff siempre es el mismo. Si este está guay, ¿para qué quieres otro? Que sí, puede que esto sea rock fumeta, pero en muchos momentos el feeling se acerca más a Tommy Guerrero improvisando en un sótano a media luz que a cualquier disco de Kyuss. Y eso que estamos hablando de un tío que estuvo en Kyuss. Estoy intentandome quitarme del hay pocas cosas mejores que, pero es que, de verdad que hay pocas cosas mejores que esto de la música que darle al oído -y al cerebro- un patrón e ir haciendo pequeñas variaciones. Llámalo Brant Bjork, llámalo Steve Reich, llámalo Brian Eno. Si sabes cómo hacerlo, es tan simple como repetir lo mismo una y otra vez.


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